Psicóloga Clínica - Psicoanalista

Lic. Peichi Su

Buenos Aires, Argentina.

peichisu76@gmail.com

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

05.08.2013 00:03

¿Qué significan estas siglas?

TDA: Trastorno por Déficit de Atención (en inglés: ADD “Attention Deficit Disorder”).
TDAH: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (en inglés: ADHD “Attention Deficit Hyperactivity Disorder”).

Los Trastornos por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad se caracterizan por presentar un patrón persistente de desatención, a veces acompañado de hiperactividad, que debe resultar más frecuente y grave de lo que se observa habitualmente en niños de un mismo nivel de desarrollo. Los problemas que están relacionados con estos síntomas deben aparecer por lo menos en dos áreas: en casa y en la escuela. Y deben presentar significativas perturbaciones en la actividad social y académica del niño.
Algunos de los síntomas son:
- no prestar atención suficiente a los detalles
- cometer errores por descuido en las tareas escolares
- experimentar dificultades para mantener la atención en actividades escolares o lúdicas
- tener la mente en otro lugar, como si no escucharan o no oyeran
- cambios frecuentes de una actividad a otra sin haberla finalizado
- dificultad para organizar tareas y actividades


Diagnóstico diferencial
Es esencial realizar bien un diagnóstico diferencial del TDA/TDAH ya que sus síntomas presentan mucha similitud con los de otros cuadros neurológicos, psiquiátricos o psicológicos.
Durante la primera infancia puede resultar difícil distinguir los síntomas del TDA/TDAH de ciertos comportamientos que son propios de la edad del niño, ya que el niño mismo, a lo largo de su desarrollo, presenta espontáneamente comportamientos hiperactivos como el corretear sin cesar y el actuar ruidosamente.
Otros factores a tener en cuenta son, por ejemplo: un niño con CI bajo ubicado en un centro académico inadecuado para su nivel intelectual puede producir manifestaciones de desatención, o niños de elevada inteligencia situados en un ambiente académico poco estimulante también pueden presentar falta de atención. Por otro lado, niños que sufren apneas o ronquidos durante el sueño pueden presentar hiperactividad o desatención durante el día. Asimismo, la sintomatología que presentan el autismo y la psicosis también abarca la desatención y la hiperactividad.
Cuando un niño está atravesando un período emocional difícil (pérdida de seres queridos o ambientes familiares poco continentes) pueden manifestar actitudes impulsivas y de desatención, pero no por eso se le diagnostica el TDAH. Cuando un niño no se siente a gusto con las tareas propuestas en las clases, porque son demasiado difíciles o demasiado fáciles también suele expresarse a través de la hiperactividad o la desatención, ya que puede sentirse frustrado o aburrido.


Medicalización
La medicación más utilizada mundialmente para tratar el TDAH es el metilfenidato (Ritalina o Rubifén).
Pero hay que tener en cuenta que el medicamento por sí NO cumple su objetivo si no hay una motivación en la tarea escolar que acompañe el tratamiento. Es decir, el trabajo articulado entre los padres, las maestras y los profesionales de la salud es imprescindible al momento de abordar el TDA/TDAH.
La medicación no “cura” el trastorno, sino que funciona sólo a nivel sintomático (elimina los síntomas, no el trastorno) de manera que, una vez suspendida la medicación, los síntomas de desatención e hiperactividad pueden reaparecer. Por otra parte, la administración de dicha droga puede producir efectos colaterales en algunos niños, tales como disminución del apetito, cefaleas, insomnio, mareos, etc.
Una mala indicación del metilfenidato puede incluso agravar algunos síntomas, por ejemplo, en el síndrome de Gilles de la Tourette el uso del metilfenidato puede exacerbar los tics.


El riesgo del sobrediagnóstico
El sobrediagnóstico puede llegar a tratar erróneamente un cuadro agravando su sintomatología. Por ejemplo, cuando un niño está atravesando un cuadro depresivo y se le diagnostica erróneamente TDAH, el intento de “aquietarlo” puede silenciar sus formas de expresarse, dicha terapéutica profundizará la depresión sin que la causa de ésta pueda ser escuchada y elaborada.

La interdisciplina
Realizar una consulta interdisciplinaria se vuelve necesaria y esencial, ya que permite atender aspectos psicológicos, neurológicos y psiquiátricos del cuadro evitando su sobrediagnóstico o mal diagnóstico.
A través de una mirada que aborde distintos aspectos de la salud integral del niño se podrá armar un dispositivo que responda a lo requerido por cada niño en su singular subjetividad.

Lic. Peichi Su